A tu memoria, amiga.

Me dicen que el dia 13 de abril, a tus 92 años, acabó tu vida. Te llamabas Juncal Muiño y para mi has significado la imagen de una muy buena profesional de la enseñanza. Por eso, por el poso que dejaste en mi vida, te dedico esta pequeña narración con todo el cariño del mundo.

AMAR SU TRABAJO

Fué mi profesora. Hace muchos años ya. Para recibir sus clases tenía que desplazarme a otro lugar. Para ello me levantaba a las seis de la mañana y con mi pequeña moto, iba a recibir las clases que ella me daba.

Todos los dias durante el camino, cogía frio. Algunas veces con el aire que expulsaban los grandes camiones, casi me tiraban a la cuneta.

Cuando llegaba allí, enseguida aparecia ella. Siempre puntual. Siempre bien peinada y vestida con sus zapatos de tacón. Seria, seria pero de buen humor, me pedía hechos los deberes que me había puesto el día anterior. Los corregiamos juntas y yo adivinando su cara de satisfacción, feliz.

Luego vendrían las enseñanzas de la siguiente lección, nunca he entendido a nadie las explicaciones como a ella.  De sus clases siempre salí contenta. Y así la Matemáticas me gustaron.

Cuando llegó el día del examen en la Escuela de Comercio, el que era nuestro profesor, el Sr. Basterra, tras hacer el exámen y viendo que a todo le había respondido bien me preguntó “Pero a ti,¿quien te ha dado clase que has aprendido tanto?” Con muchisimo orgullo le respondí: La Sra Juncal Muiño de Irun. 

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